¿El gobierno, aliado o verdugo del pueblo?

México se encuentra esclavo del Tratado Libre Comercio con Estados Unidos, gracias a un gobierno que sorprendentemente lo condicionó a él.

Maria MARTINEZ
08 / 2004

Ana de Ita es investigadora en el CECCAM (Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano). El CECCAM estudia el impacto de políticas agrarias y comerciales en la agricultura, además de movimientos campesinos y derechos indígenas.

En México, el problema no es la propiedad de la tierra, la reforma agraria se realizó; hay 4 millones de productores en todo el país de los cuales 3.4 millones son campesinos, lo que es una ventaja y un buen punto de partida se difumina cual nube de polvo dado la escasa productividad de la tierra que obtienen.

A partir de 1989, México ha estado gobernado por políticas neo-liberales que han fomentado la privatización de empresas estatales, la eliminación de precios de soporte, reducción de subsidios y apertura de fronteras. El partido presidido por Carlos Salinas de Gortari, e irónicamente llamado PRI (Partido Revolucionario Institucional) gobernó durante 70 años seguidos en México, fue este quien en 1992 comenzó inocentemente (creo que nunca mejor dicho) las negociaciones con Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio (TLC). Finalmente en 1994, condeno a todo su pueblo al someterlo a este tratado. Un tratado que ya de entrada planteaba pocas ventajas al pueblo Mexicano y muchas a Estados Unidos. México no podía competir con Estados Unidos en el sector agrícola, debido a la tecnología y eficiencia de los suelos estadounidenses mucho mayores que los mexicanos, las tierras mexicanas son montañosas y difícilmente se pueden introducir maquinaria para aumentar su eficiencia. México puede competir con rubros hortícola y frutas, que cubren solamente el 7% de la superficie plantada en contraposición del 80% de la superficie cultivada en granos básicos que no podía ni podrá competir con Estados Unidos. El sector agrícola en México ocupa el tercer lugar, tras el sector servicios y el sector industrial en la escala económica, esto es debido a que únicamente se obtiene el 6% del PIB, sin embargo es el 24% de la población la que vive del sector agrícola.

El gobierno mal justificó este sacrificio del sector agrario en pro de otros sectores como el industrial. A raíz de este tratado se introdujeron numerosas maquilas en México buscando mano de obra barata, pero ahora muchas de dichas maquilas se están trasladando a Asia donde la mano de obra es aun más barata que en México.

La entrada del TLC en México, supuso pues unos cambios tremendos en la economía campesina, principalmente en la producción de granos básicos (maíz, frijol y arroz), al aumentar las importaciones, y disminuir, brutalmente (alrededor del 50%), los precios de los cultivos y de subsidios, los cuales disminuyeron en mas de un 30%.

Sumado a la crisis de granos básicos, la crisis del café y de la producción maderera, de la que vivían diversas comunidades y pueblos indios, trajo como principal problema la migración de campesinos hacia Estados Unidos, campesinos obligados a abandonar sus tierras, sus raíces, su cultura, y su forma de vida, en pro de la supervivencia.

Esta migración afecta de manera especial a la mujer, a quien le es aumentado su trabajo, dado que el modelo de emigrante es el hombre joven y es la mujer a quien se le destinan los trabajos que antes realizaban los jóvenes.

Actualmente los ingresos de remesas de gente emigrada supera los ingresos por petróleo y café.

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