La tierra nos ha sido prestada por nuestros hijos, hagamos todo lo posible por devolvérsela intacta

Cristina García BRITO

08 / 2004

Ousmane Barne Diallo es un productor agro-pastor del centro de Malí, en Sofara, la quinta región. Ousmane es criador de ganado bovino (96 cabezas) y cultivador de arroz (3 hectáreas). Es miembro activo de la Asociación de Organizaciones Profesionales Campesinas (AOPP), y ejerce además, en la oficina nacional de este mismo organismo, la función de secretario de comunicación.

Malí tiene una superficie de 1.240.190 km2. Su economía es principalmente agraria y los cultivos dependen casi por completo del regadío y de las inundaciones del río Níger y sus afluentes. Los principales cultivos son mijo, arroz, sorgo, maíz, maní y azúcar de caña. La situación agraria en Malí es completamente diferente en cada región del país. El norte es una zona esencialmente desértica (desierto del Sahara), en el centro encontramos la sabana del Sahel actualmente en proceso de desertificación y el sur, zona de vegetación de la sabana húmeda que esta regada por las aguas de los ríos Senegal y Níger, es también la región más poblada del país. Uno de los mayores problemas en Malí, con respecto al derecho de propiedad de las tierras cultivables es que muchas no están registradas de manera oficial. Esta realidad se explica ya que en Malí el peso de la tradición es muy fuerte y una gran parte de los contratos de propiedad se hicieron de forma verbal sin que haya ningún rastro escrito. Cuando se presentan conflictos por el derecho de propiedad de tierras no registradas, la tradición en Malí es referirse al alcalde del pueblo que junto con los ancianos decidirá a quién pertenece la tierra. Sin embargo muchas veces las decisiones son tomadas de forma judicial ya que este sistema de arbitraje ancestral cohabita con un sistema de derecho positivo. Pero esta solución presenta también un problema porque la ley territorial es ambigua y esta mal reglamentada, de hecho esta actualmente en revisión, y cuando se opta por la vía judicial el problema puede tardar en resolverse entre cinco y siete años.

Ousmane analiza el problema agrario en Malí desde tres perspectivas: conflictos entre agricultores y ganaderos, conflictos entre las diferentes comunidades locales y conflictos con las diferentes multinacionales.

Los conflictos entre ganaderos y agricultores se presentan porque muchas veces estos dos grupos cohabitan en las mismas tierras. Dependiendo de la estación del año (estación de lluvias o estación seca) los animales migran. Pero la época de migración de los animales coincide con la plantación de semillas (mayo-junio) y con la recolecta (octubre-noviembre), generando conflictos entre ganaderos y agricultores cuando las lluvias se adelantan y los animales migran antes de la recolecta o las lluvias se retrasa y los animales permanecen en las tierras cuando es la época del siembre.

Los conflictos entre las diferentes comunidades locales se presentan por la ausencia, en muchos casos, de documentos escritos que prueben a quién pertenecen las tierras y la ambigüedad de la ley vigente sobre quién tiene la responsabilidad de resolver este conflicto.

Con respecto a las multinacionales el conflicto que se presenta en Malí es prácticamente el mismo que en el resto de Africa, es decir, el no respeto por parte de estas sociedades de los derechos humanos, del medio ambiente y de las tradiciones y valores ancestrales de los pueblos locales. Los dos grandes sectores donde intervienen las multinacionales en Malí son la extracción de oro y el cultivo de arroz. La extracción de oro esta principalmente dirigida por empresas Canadienses, Australianas y de Africa del Sur. Estas empresas han firmado contratos con el gobierno de Malí que les permite extraer oro durante 50 o 60 años. La extracción de oro se hace de forma química utilizando cianuro lo que contamina enormemente las tierras dejándolas inservibles para cultivar. Con respecto al cultivo de arroz, el mercado esta ocupado por multinacionales Chinas que alquilan el derecho de uso de las tierras al gobierno de Malí; estas tierras son en parte explotadas para la agro-industria y el resto subarrendadas a la propia población local.

No hay que olvidar también que después de las sequías de 1973 y 1974, y el hecho de que dos tercios de la superficie de Malí son tierras desérticas, es raro encontrar buenas tierras para cultivar. Además, el sector ganadero ha aumentado considerablemente en los últimos años. Si además de esto las pocas tierras que son cultivables son envenenadas con cianuro para la extracción de oro, o arrendadas por multinacionales Chinas, ¿Qué les queda a los agricultores de Malí?

Frente a esta problemática la AOPP ha decidido organizarse. Que mejor forma para solucionar estos problemas que hacerlo primero en el ámbito regional y después en el ámbito nacional. Y es así como se define en Enero del 2004 en Bamako, la capital, una síntesis nacional llamada “Propuestas Campesinas”. Esta síntesis ha tenido su inspiración en los ejemplos de los países vecinos: Marruecos, Nigeria y Senegal. Especialmente el caso de Nigeria donde el peso de la tradición es muy fuerte, y la posesión de la tierra tiene un valor simbólico y no un valor cuantificable monetariamente. Este documento además de presentar un diagnóstico sobre los derechos de propiedad y de uso de la tierra vigentes en Malí, expone también una serie de propuestas que permitirían definir un sistema legislativo, en materia de propiedad y uso de la tierra, coherente y adaptado a la demanda social del sector agro-pastoral. Para la elaboración de las “Propuestas Campesinas” se constituyó en un primer momento, un comité de pilotaje, compuesto por especialistas y representantes de la sociedad civil, que recorrió todo el país, entre Diciembre de 2002 y septiembre de 2004. Durante este periodo se organizaron, en las diferentes regiones del país, talleres de diagnostico participativo y encuestas, en los cuales se daba amplia palabra a las organizaciones campesinas, los agricultores, los ganaderos y los pescadores, pero también se tomaba en cuenta la opinión de los alcaldes y funcionarios regionales. De este modo se constituyó la síntesis nacional que luego fue presentada a las diferentes asociaciones para que estas dieran su conformidad.

Entre las propuestas de esta síntesis se encuentran las siguientes:

Descentralización del poder judicial hacia las diferentes regiones. Que la interpretación y aplicación del derecho de propiedad y uso de la tierra recaiga sobre los poderes regionales y no sobre el poder central.

Revisión de la actual ley territorial de Malí.

Capacitación de los lideres y dirigentes locales para desarrollar no solo un poder de negociación o de organización sino también para fomentar la responsabilidad ciudadana.

Promoción de una agricultura familiar cualificada y diversificada.

Oposición a la agro-industria y a los alimentos transgénicos, así como defensa y promoción de los principios de soberanía alimentaria.

Promoción de los cultivos secos ya que las tierras en Malí cada vez son más secas.

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